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8 de octubre de 2013
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Con Él todo será perfecto

14:41
 Frustrado. Estoy frustrado. Dos intentos de relaciones y me sigo golpeando con el mismo muro. Las parejas son cosa de dos para todo, incluso para causar razones para dejarlo. Así que no escribo este artículo para echar balones fuera sobre las razones de mis rupturas pero sí me gustaría hablar de una actitud en concreto que veo en las últimas mujeres con las que intento emparejarme. Es una especie de pensamiento subterráneo que las recorre que les dice que cuando encuentren a ese hombre, el que están esperando, el definitivo, todo irá sobre ruedas. Que el amor hará que todo funcione bien engrasado. Y que si surgen dificultades de convivencia es, por consiguiente, que no eres ese hombre. Me temo que nadie les dijo lo que ocurría tras el "happy ending" de las películas o con los hombres que ya saben lo que quieren y no ceden en todo al principio de la relación para agradarlas.


Estoy hablando de mujeres de entre 25 y 30 años no de adolescentes adoradoras de One Direction con sobredosis de literatura romántica. Cuando les pregunto si ellas a lo largo de su vida han encontrado algo que se le parezca me dicen que no. Cuando les pregunto si sus amigas han encontrado una relación que después de un tiempo prudencial sigan pensando que su hombre es así, me han dicho que no. Pero en el fondo siguen desando y pensando que si un hombre las quiere las seguirá a donde vayan ellas, incluso cambiando de lugar de residencia porque las quieren. Les pagarán las cosas sin apenas conocerlas encantados de la vida, cederán a sus propios deseos porque las quieren. Porque el amor es maravilloso. En mi opinión están enamoradas del concepto del amor y no se les pasará hasta que tengan relaciones de varios años. 


Supongo que estamos de acuerdo en que el amor real es ceder a veces para cumplir los deseos de ambos. Renunciar a ciertas cosas para vivir más felices juntos. Me parece increíble haber escuchado la frase "es que pides continuamente justicia" cuando les pido que me den lo mismo que me exigen a mi. Me parece demencial que me pidan que sepa cómo tratarlas de forma romántica cuando ni siquiera ellas mismas saben explicarme qué significa eso para ellas, qué quieren, cómo se hace eso si las cosas típicas les parecen cursis. Pero claro, es que no deberían necesitar explicarme nada. Su futuro hombre, Él, sabrá como tratarlas como si les leyeran la mente, sin que ellas tengan que pedir por esa boquita. Me temo que el mundo no funciona así. En mi pueblo el que no llora, no mama.





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