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26 de octubre de 2013
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Los hombres y las mujeres no somos tan diferentes

12:08
No somos tan diferentes
 En realidad los mujeres y los hombres no somos tan diferentes. Puede parecerte una perogrullada o una sorpresa de alguien que lleva años hablando continuamente de las diferencias entre ellas y nosotros en un blog.

Si, las mujeres también ven pornografía hardcore en sus tabletas. También mienten al hombre que les interesa para tener sexo con él. Son cosas que creía muy minoritarias cuando era más joven y estaba felizmente estable en una larga relación. Estos años alrededor de los últimos veinte y primeros treinta me han dado la experiencia de ver con mis propios ojos que lo que consideraba “patrimonio masculino” en gran parte por prejuicios, quejas de amigas y películas dirigidas a ellas era sólo una parte. Y no me refiero ni mucho menos a que ellas sean las malas y nosotros pobres marionetas dependientes de sus deseos. Es sólo que aunque es cierto que sus objetivos en la vida a veces difieren en cuanto al qué y en cuanto al cuándo las estrategias feas y los grandes temas que nos preocupan son exactamente los mismos: el miedo a la soledad futura (¡cuando lo que importa realmente es ser feliz hoy!), la necesidad de alguien que escuche tus ralladas mentales, la frustración por no conseguir lo que deseamos, etc.

De piedra me quedé cuando, tras hablar largo rato con dos chicas en un pub casi me ignoraron al rato de verme simplemente porque al final no me había interesado por ninguna. ¿Así que toda esa simpatía y las risas sólo eras verdaderas si al final te tiro la caña a ti o a tu amiga?

También recuerdo con cierto malestar el comprobar que aquel hombre ya mayor y tan majo del gimnasio se interesaba por mí por razones más allá de la cordialidad, circunstancia que sólo percaté cuando me dijo que “estaba muy guapo vestido de calle” al verme en el supermercado. Lo cierto es que enseguida pensé en todas esas mujeres atractivas que desconfían de los hombres “simpáticos” porque efectivamente sólo están interesados en echar un polvo.

O la vez que una mujer me proveía abiertamente de maría porque así “me pondría cachondo”, consejo que más me han dicho mis amigos (pero hablando de alcohol) para conseguir sexo. O las primeras veces, desgraciadamente pocas, que han sido ellas las que han tomado la iniciativa de ligar. O las veces que he constado que el sexo con una mujer que apenas te atrae casi, casi, casi J no vale la pena, que es lo que creo opinan todas las mujeres que he conocido. O salir una noche y no ver ni una sola mujer que me interese, que suele ser la queja recurrente de mis amigas solteras. Cosas que consideraba propias de mujeres pero qué va, depende de la persona y de las circunstancias.


No hay un bando bueno y otro malo en esta guerra
No hay un bando bueno y otro malo en esta guerra. No somos tan diferentes. No es cierto que los hombres seamos más falsos para conseguir “pinchar” con las mujeres porque “ellas están menos interesadas en eso”. Lo que sí hay son personas que mienten a manos llenas y otras que no (tanto). Lo difícil es encontrar de los últimos porque las personas que mienten lo hacen para obtener beneficios a corto plazo y los que no lo hacen lo obtienen a largo con relaciones (laborales, de amistad o de amor) de largo recorrido. Así que si tienes la suerte de cruzarte con éstos tratar de quedártelo/a de pareja estable, porque valen un montón.


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