Sígueme en Facebook

11 de agosto de 2014
2 comentarios

Un juego de Sado blando: la Pinza Rodada

23:18
Hoy pondrás en aprietos a tu Sansón...

Esta noche le dirás a tu pareja que quieres hacer algo especial. Puedes poner esa sonrisita picarona pero no mucho más. Si tu novio te insiste en saber detalles, dile que es algo que te ha contado una amiga, pero ojo, no le digas cual ¡sino quieres que le coja manía!

Su espalda será como las arenas del desierto
Llegado el momento os vais a la cama. Que se ponga un tanga o si no tiene cómprale uno de esos de coña. Que se sienta desprotegido y un poco ridículo. Protestará pero le estás sugiriendo sexo misteriososo y eso a un hombre le costará rechazarlo. Tú te pondrás algo con lo que te sientas sexy y “mala” aunque vale con que sólo sea esto último. Con el tanga y boca arriba tu hombre verá como te acercas desde abajo como una gata felina. En su mente la cosa pintará bien, creerá que vas a empezar con su juego favorito. Pero no. Ordénale que se dé la vuelta. Con la visibilidad reducida al estar de espaldas, la luz tenue de un par de velas y el hilillo del tanga como única defensa es momento de pasar al ataque. Vas a atarle suavemente y sin asustarlo demasiado, pero vas a atarle. Previamente habrás sacado las batas de invierno y te habrás quedado con los cinturones. Son blandos pero resistentes. Servirán. Empieza a atarle las manos cual Sansón entre las columnas y ríe maliciosamente. Tu sonido maquiavélico se fundirá con una música cuidadosamente seleccionada parar dar yuyu. Ya ha caído en tu trampa. Es hora de pasar a la acción.

Es tu novio/marido y le quieres. Así que lo que vas a hacerle es bueno para él y para su salud. Acércate a su oído y susúrrale que le vas a aplicar la técnica de la “pinza rodada”. Mientras te pregunta nervioso “¿la pinza qué…?”, infórmale que tienes un objeto duro, como un palo de madera para apretarlo si le duele más de lo esperado. Y creedme, duele. Es como si te pasara una apisonadora por encima pero luego, pasada la resaca dolorosa, se quedará más a gusto que un rey. Su espalda estará mucho mejor. Explícale mientras empiezas que es bueno para su salud con el mismo tono que usan las madres cuando le dicen a sus niños que las verduras son buenas. El juego comienza.  En este video que sigue te puedes hacer una idea de la mecánica:





Empieza por la parte media de la espalda que es la que suele estar más suelta y ve hacia arriba. Despacito. Regodéate. Se moverá. Gritará. Habrán risas garantizadas. Os lo vais a pasar genial, sobretodo tú. No incidas con la parte inferior de la espalada ya que suele estar muy apelmazada y a estas alturas ya habrá tenido suficiente. 

Para acabar y si ha sido un chico bueno, hazle lo que más le guste. Ponle yogur de fresa. Lo que sea. Esta noche no la olvidará fácilmente.



¡Muñequito de regalo para quien deje un comentario!


2 comentarios:

 
Toggle Footer
Top