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15 de marzo de 2015
4 comentarios

No pares de hacer cosas nuevas

13:45
Desde hace muchos años le doy gran importancia al hecho de hacer cosas que no había hecho antes. La rutina nos tranquiliza y a la vez nos mata. Para mi, los viejos son esas personas que creen y actúan como si ya lo supieran todo, y de esos te los encuentras de casi todas las edades. Sobra decir que esas personas se sienten así porque viven en una caja muy pequeña.


A veces me da la sensación cuando leo sobre esto que "salirse de la zona de confort" exija hacer grandes cambios así que me gustaría incidir en este artículo que en realidad, no hace falta tanto. Estas últimas semanas he hecho cosas nuevas e incómodas que me han hecho sentir muy vivo:

- Estoy yendo en bici a trabajar. Es toda una aventura. El jueves tuve que atravesar dos mercadillos callejeros mientras los estaban montando. Me sentí como si estuviera en una recreativa de cuando era chaval, donde un motorista tenía que repartir pizzas evitando los obstáculos.

- He dado 4 campanadas a las 4 de la madrugada en un campanario de mi ciudad, con un montón de desconocidos de los países más alejados, metiéndome en un sitio que me daba miedo y con unas vistas que me han recordado a las de Granada de noche. Esta experiencia me ha hecho amar mi ciudad y estar orgulloso de mí mismo por tener una forma de ser que me permite llegar a estas situaciones.

- He hablado con 4 fisioterapéutas cuando el primero de ellos se me acercó y me dijo que tenía un problema con mi cuerpo. Finalmente sé que sólo quería venderme sus sesiones pero el chequeo al que me he sometido va a cambiar mis rutinas en el gimnasio. Voy a ponerme una sesión de pilates semanal y repasar todas las rutinas que hago para asegurar que las hago bien, además de incluir grupos musculares que dejé de trabajar porque me gustan menos.

Pon nuevas sartenes en tu vida, tio!!
- Me he comprado sartenes nuevas. Si. Ya. ¡Qué cosa! El caso es que llevaba meses con sartenes viejas, con el antiadherente gastado porque no sabía si me iba a mudar de ciudad. Cocinar era un momento incómodo. Ahora ese momento tiene otro punto. En serio. Incluso he vuelto a comprar cebollas y ha sido como un reencuentro del olor y la vista, ya que la había sustituido por cebolla en polvo y congelada en trocitos. Corregir algo tan tonto como que se te pegue la comida puede darte felicidad. Me maravilla que pueda disfrutar cosas tan sencillas.

- He ido a una frutería nueva y he hablado con uno de los seres mas abyectos que he conocido, con los dientes chungos y los ojos uno mirando para Cuenca y otro para Ecuador. Español. Estaba muy contento porque unos marroquíes le habían dado trabajo. 

- He estado en dos fiestas de cumpleaños. Una estaba llena de antiguos amigos, esos que dejas de ver porque ya no hay cosas en común y que acaban dándote más dolores de cabeza que otra cosa. En unos años pasé de enfados por asuntos puntuales a tristeza por ver que tus antiguos amigos ya no lo son en realidad. A la vuelta de esta fiesta me sorprendí de la falta de estos sentimientos. Ya lo tengo tan interiorizado que me da igual. Ya no espero de ellos nada mejor que de los desconocidos. Lo considero una victoria, me siento descansado. En la otra fiesta de cumpleaños la sensación también fue rara. Nos obligaron a ir descalzos, así que tenía un poco de frio y estaba algo incómodo. Tuve una conversación muy interesante con gente que conozco sólo de vista ya que ahora me muevo en un grupo amplio de gente que hace intercambios de idiomas. Una chica se me quejó de que no la saludara. No tenía ni idea de que la conociera. Tenía cara de enfado y esquivé la situación rápida y elegantemente. No siempre tengo tanta mano izquierda.

- Mi nuevo trabajo me ha dado un cambio grande en mi vida. LLevo ya un mes y lo curioso es que es como si estuviera mirando hacia lado, como si estuviera de vuelta y no es algo que me pueda o deba permitir. Apenas llevo 6-7 años de experiencia laboral y ya he estado en tantas otras empresas por la gran inestabilidad actual. Me siento un poco como una vez que me lié con una mujer diferente cada semana durante 6 semanas seguidas: desorientado. Es como si no me creyera que esta es mi empresa ahora. Sigo teniendo un pie dentro y otro fuera en mi mente, como estando preparado para irme. A ver cómo evoluciono.

- Un compañero de trabajo me la jugó e hizo público un comentario que le había echo muy políticamente incorrecto sobre una decisión polémica en el reparto del trabajo. Decidí cogerlo por banda a solas y decirle abiertamente que me había molestado. No siempre decidimos ir de cara. En este caso creo que ha servido, él se disculpó y yo me sentí más coherente y seguro de mi mismo.

- No quería acabar con algo malo, pero los dos últimos fines de semana le he rondado a dos chicas y las dos fallé estrepitósamente a la hora de acercarme bailando en los pubs, cuando es hora de mostrar las cartas definitivamente. No sé tocar a desconocidas, me siento cohibido, tengo una "cárcel mental" que tengo que superar. Tampoco soy capaz de mostrar interés claramente para que ellas se den por enteradas y saber si puedo avanzar o no, he ido para atrás en este tema desde hace ya demasiado tiempo. Mañana lunes me acercaré a un grupo de salsa que está empezando y que me han recomendado. Esto tiene que cambiar.




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4 comentarios:

  1. Grupo de salsa? admiro tu iniciativa para probar cosas nuevas! Artículo motivador!

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    Respuestas
    1. La salsa es diviertidísima y te desconecta 100% del día a día! (o)

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    2. Yo quiero subir a ese campanario, donde es? cómo puedo conseguir subir?

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    3. Hola Anónima/o!

      Al campanario accedí a través de la terraza del piso superior del alojamiento colectivo de San Roque. Ni idea de cómo te puedes "colar" ahí!

      Un abrazo!

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