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5 de junio de 2011
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Sirenia - The Enigma of Life (crítica)

21:30
Review - 2011 - Tracklist


1.The End Of It All
2. Fallen Angel
3. All My Dreams
4. This Darkness
5. The Twilight In Your Eyes
6. Winter Land
7. A Seaside Serenade
8. Darkened Days To Come
9. Coming Down
10. This Lonely Lake
11. Fading Star
12. The Enigma Of Life




Acaba de salir el nuevo trabajo de la banda Noruega y trato de echar un vistazo rápido al LP, a ver si por esas cosas que a veces pasan la banda “vuelve a sus orígenes”. Este es ya el quinto trabajo de estudio y para que os hagáis una idea el single suena así:






Lo cierto es que en este caso reconozco más que nunca que mi opinión no es parcial, ni objetiva, ni h*st**s en vinagre.

At Sixes and Sevens dio a conocer a la nueva banda allá por el 2001 y lo tengo tan alto en mi pedestal de gustos metaleros que cualquier cosa que nos ha traido Morten Veland me ha sabido como a queso descremado, desgrasado/ light.

La mayoría de las canciones de “Enigma…” están como muertas, ¿dónde está el feeling? Las voces femeninas parecen (y creo que lo están) compuestas con un piano para que la chica de turno (y ya van 4 si no me he perdido) las cante encima. Ailyn canta como una cantante de Operación Triunfo: voz y presencia bonita (siempre que no la compares con las top del género), en el sitio, cumplidora, pero que no se te queda en la cabeza. Será que a mí todo lo que suena a OT/FactorX me parece fabricado en cadena y resulta que yo no estoy comprando un coche.

Los arreglos orquestales me suenan falsillos, más si los comparamos con el también reciente  trabajo de Whitin Temptations “The Unforgiving”. La canción en castellano suena un poco ridícula, ¿soy el único que le pasa?

At Sixes and Sevens tenía y tiene un sonido sin concesiones, todos los elementos de la fórmula están en el tema que abría el disco “Meridian”: Voces death, guitarras aplastantes, atmósferas sugerentes, un coro clásico que aportaba profundidad y la voz más bonita escuchada entre tanta brutalidad, la de la pequeña cantante Fabienne haciéndose escuchar, dubitativamente, como el rayo de luz que ilumina el más oscuro de los cuartos.

Vale, los pianos sonaban programados, la batería aún más pero tios, me llegaba hasta dentro y éste me parece una máscara sin nadie detrás.


“Come with me to see the Sun…”








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