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29 de julio de 2012
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La Mujer Criticona

12:31

Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus – John Gray – 1992 – 352 pag. Edición de bolsillo.


Había quedado con ella en recogerla a una hora en un lugar.  Poco antes de que saliera para allá me dijo que tenía lío en el trabajo y cambió el plan. Poco a poco se fue liando la cosa, hubo confusiones y al final cuando se sentó en el asiento de al lado me echó toda la culpa a mí.

No pasa nada, paciencia y sigamos adelante.  Aparqué en el centro comercial y no esperó para criticar la forma en la que había aparcado. Volví a abrir la puerta del coche para recoger algo y al volver se mostró sorprendida de que no hubiera rectificado la posición del coche, criticando en el fondo que no la hubiera hecho caso.

Entramos en el restaurante y nos sentamos. La maquina de hielos se atascó así que me puse la bebida y volví a intentarlo. El hielo cayó y pego una buen salpicada. ¿Adivináis? Volvió a criticarme diciendo una obviedad.

Nos sentamos en la mesa (era un buffet libre muy grande). Lamentó que había cogido un trozo ya frío. Le dije algo y me echó en cara que justificara mis acciones por lo que hacen otros…

¿Sabéis como estaba yo a esas alturas? Pues sí, hasta las narices.



Fue en ese momento cuando recordé un capítulo del famoso libro “Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus” (John Gray) que recomiendan habitualmente cuando vas a empezar a convivir con tu pareja. Este libro trata de recoger los típicos comportamientos masculinos y femeninos para que el otro sexo entienda por qué la otra persona se comporta como se comporta. Es un libro generalista y no siempre refleja nuestra manera de ser, pero en este caso daba en el clavo. En el capítulo dos habla sarcásticamente de “el comité para la mejora del hogar”. Cito: “La queja que con mayor frecuencia manifiestan los hombres acerca de las mujeres es la de que ellas están siempre intentando cambiarlos. Cuando una mujer quiere a un hombre, se siente responsable de contribuir a su crecimiento e intenta ayudarle a mejorar su modo de hacer las cosas. (…) Por mucho que el hombre se resista a su ayuda, ella persiste y está siempre esperando la ocasión de ayudarlo o decirle lo que debe hacer.  Ella cree que le está ayudando, él que le está controlando”.

Criticar de forma continuada a la persona con la que estás es muy molesto porque atacas el orgullo de esa persona, así que hay que tener cuidado de no hacerlo más de lo que el otro puede tolerar. En mi caso había confianza pero sin duda ella no se dio cuenta de donde parar.

Como me dijeron una vez “Con educación, se puede decir cualquier cosa”. Pero una persona atenta tiene que estar al loro de las reacciones de la otra persona para que no se sienta molesta. O no te darás cuenta y no tendrá ganas de volver a verte. En el libro del que hablo mezclan esta molesta costumbre femenina con otra masculina y finalmente recomiendan que la mujer se abstenga de algunos “consejos de mejora”.

Es un libro de hace ya 20 años y habla de un arquetipo de Hombre y Mujer bastante clásico pero os lo recomiendo, si estás con la mente abierta seguro que algo aprendes.



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